Thursday, March 07, 2013

Los muertos de Chávez


Cuando era algo menos que un adolescente era fácil identificar a los pubertos integrados de los que habla Umberto Eco. Era simple, le iban al América, a los Lakers, al Real Madrid y comían ansias para votar por el PRI un domingo saliendo de misa. La fractura del poder en los ochenta volvió todo más complicado. Con frecuencia los más apocalípticos son ahora los más integrados. Por ejemplo muchas de las columnas de la izquierda más admiradora de Hugo Chávez se escriben desde la mullidez de un sofá, una subvención estatal y la tranquilidad de una taza de café orgánico.  Sí, a Chávez, un militar golpista que cambia la constitución para reelegirse eternamente y gobierna desde una capital extranjera.  Si Peña Nieto hubiera intentado algo así no estoy seguro de que le aplaudirían tanto. Solo se puede defender a Chávez porque no se vivió bajo Chávez.

Y es que si bien el chavismo ha tenido algunos puntos a su favor, está muy lejos de las locuras que se tuitean desde la nevería Roxy.  Que invirtió más del 4% del PIB en salud eso nadie se lo quita. Aunque el cachorro del imperio de Calderón  llegó al 6.5 %. Como la lectura nos hará revolucionarios (sobre todo leyendo a Walter Riso) alcanzó el loable 96% de alfabetismo entre mayores de 15 años de edad, la misma que tiene México desde hace tres décadas. Y de verdad que no está mal, porque de hecho estaban peor. El desempleo es de solo 8%, por el cual España mandaría sin dudarlo galeones cañoneros si no los hubieran vendido ya en e-bay para pagar sus deudas. Aunque Holanda tiene 5.1. Pero bueno, Holanda es Holanda, no como México que tiene …5.1 también. La ciencia y la tecnología de básicamente cero inversión, tiene ahora el 2.4% del PIB. Insisto, tampoco hay que minimizar estos logros, solo ponerlos en su justa medida. La parte mala es la que también hay que revisar. 

La economía venezolana fue desmantelada casi en su totalidad y ahora sus ingresos fiscales son de casi 95% del petróleo.

Claro que hay que reconocer que hay más igualdad; sí, ahora hay más venezolanos bolivarianamente desnutridos. La inflación alimentaria es la más alta de América Latina con más del 20%, más de tres veces la de Brasil y más de cuatro la de México. Importan casi la totalidad de los alimentos, especialmente de los maléficos Colombia y Estados Unidos, este último su comprador más importante de petróleo.

 Y lo que les espera.

Con una devaluación reciente del 40% de un jalón su futuro no está chévere.  Si lo mismo ocurriera por acá, significaría que con los 20 pesitos que compró ayer su revolucionario café del Jarocho, bolivariano lector, hoy solo bebería poco más de la mitad. Su inflación general (la de Venezuela, no la suya) es del 20% anual, la más alta del continente. Si esto ocurriera en el sexenio  de Peña, significaría que usted revolucionario lector que gana 10 mil pesos mensuales, en el último año del peñismo le  estaría pagando  2 mil pesos a su patrón porque lo deje trabajar. Uno se pregunta qué le hicieron al dinero si llegaron a recibir como ingresos petroleros anuales el equivalente a la totalidad del PIB de México y  ahora tienen un déficit fiscal de 15%. (el de México es cercano al 4% y el de USA de 9%). La respuesta es simple, lo regalaron. Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Cuba recibían trasferencia de petróleo y dinero. ¿O porqué creen que lloraba el presidente de Ecuador en los funerales? Venezuela se convirtió de sopetón en cliente frecuente del armamento más caro ruso. La operación más importante de la industria militar española adivinen con quién fue. Claro, Venezuela, por 1300 millones de euros. Todo pagado con buena parte de la producción petrolera vendida a futuro a China cobrando por adelantado, dinero que ya no tienen. Pasaron de ser el tercer productor mundial de petróleo al lugar 12, con todo y que cuentan con las reservas probadas más altas de su historia.

En ese contexto,  no es de extrañar que la honestidad no estuviera de moda.

El índice de corrupción de Transparencia Internacional ubica a Venezuela como uno de los países más corruptos en el lugar 72. México está en el 38. La tasa de homicidios por cada cien mil habitantes pasó de cerca de 10 en los años ochenta a la actual de 73. Colombia tiene 31 y México 24. La opinocracia seguro (ajá) les dirá, los muertos de Chávez. O tal vez no, porque su estatura moral lo blinda de esos espurios ataques. Después de todo es el hijo humilde de dos maestros de primaria que llegó a vender fruta por la calle, alegre, como el Jibarito, cantando ya rumbo al mercado va. Por eso, en un acto de congruencia, una de las frases preferidas del presidente comandante fue “Ser rico es malo.”Tan malo que en 2010 le calcularon a su familia solo 535 millones de dólares. 140 de los mismos en bancos de (adivinen), el imperio del mal, Estados Unidos. Tan solo su hermano tiene cuentas bancarias calculadas en casi 91 millones de dolarucos. Más de 45 mil hectáreas en el estado de Barinas, cinco residencias de verano y autos de lujo y decenas de fotos de sus familiares en lugares de sano esparcimiento en (adivinen de nuevo), el imperio del mal. Su hija tiene más fotos circulando por la red en conciertos de Madona (conocida intelectual marxista) que con su padre agonizante. Ni Romero Deschamps.

Así que, ni modo,  Hugo Chávez se parece más a Arturo Montiel que a Simón Bolivar.

Si usted, díscolo lector, es Romero Deschamps, deje de llorar. La envidia no es buena. Si usted cautiva lectora, es la maestra, siga llorando por favor. Y si acaso es usted miembro de la izquierda progresista,  aguántese, auméntele el brillo a su IPad Retina  y pídale más café orgánico de comercio justo a su sirvienta indígena. Y recuerde, luche, luche y no deje de luchar. Si Chávez pudo, ¿por qué usted no?