Saturday, April 03, 2010

El molusco de Ciencias

Hace unos días un chico, estudiante él de la Facultad de Ciencias de la UNAM, falleció al caer de un cuarto piso. Uno de sus compañeros, al parecer sin conocerlo, le tomó una foto y la subió a Facebook, en un álbum llamado rarezas, junto a unas imágenes de unos peluches. En ese medio le increparon y él argumentó que mostrar las entrañas destrozadas de un colega nos da información, que es, además un acto de libertad, de expresión independiente, tan válido como no mostrarlas. Seguro, si somos el club forense universitario. De lo contrario es una violación a la intimidad y un acto silvestre. Una insensatez.

Tomar la foto de un cadáver y subirla a una red social no es un acto que aporte información de relevancia para la reflexión filosófica acerca de la muerte, de la vida o de la ciencia, como no lo es hacerlo para intercambiarla en celulares, venderla en CDs piratas o publicarla en primera plana de un tabloide. A menos claro, que se considere al Alarma revista filosófica, igual a Philosophy and Biology. En los primeros casos se trata de videos snuff y en el último de amarillismo. Ambos se encuentran a gran distancia no sólo de la meditación inteligente, sino del periodismo mismo. A uno y otro las hermana la diversión, ambos son medios de entretenimiento, no de conocimiento. El amarillismo surgió en los años finales del siglo XIX en NY en un momento donde las ventas de diarios quedaban repartidas tan equitativamente que se generó una competencia fervorosa y absurda entre editores, quienes hicieron lo que fuera para vender dos o tres ejemplares más que su contendiente. No había decisiones periodísticas, como no las hay en una junta para elegir los concursos de muévete y el color de las minifaldas de Maribel Guardia. Tampoco hay información, salvo en el sentido cibernético, sin adjetivos.

Antes información era esencialmente un mensaje cuyo valor dependía de las circunstancias de quienes intervenían en él. De tal manera que podía ser útil, vana, moral, técnica o absurda. A partir de los trabajos de Shannon, Weiner y del chihuahuense Rosenblueth, el concepto de información cambió. Ahora es un flujo de unidades de datos entre dos o más entidades, siendo irrelevante la interpretación, comprensión y calidad de la misma, y hasta las personas que interactúan en ella. La atención está en la transmisión y sin importar lo que se trasmita, es sólo información. Una violación, un homicidio y hasta el suicidio de un compañero. Es sólo información. Es tiempo de irle poniendo adjetivos de nuevo.

Otro argumento para defender el derecho de difundir la foto en cuestión fue afirmar que estudiantes y almejas son tan animales como el que escribe, y por lo tanto sus imágenes tan equivalentes a las de un molusco muerto. Sobre el lugar de los seres humanos en la naturaleza es imposible decir algo que no sea debatible más allá de sugerir nuestra condición de primates; pero pensar que como moluscos y primates son heterótrofos es lo mismo tomarle una foto a un ostión con salsa valentina que a un adolescente con el cráneo destrozado es no haber entendido nada durante 15 o 20 años de ir a la escuela. El mismo argumento de quien equipara a un zigoto con un señor y busca encarcelar al que aborta.



Horrible masacre de ostiones

Aunque habrá que señalar que la escuela misma es cómplice. Por definición la escuela no es un espacio ni democrático ni equitativo. Si votamos, el creacionismo se vuelve materia obligatoria, las clases de levitación suplen la mecánica newtoniana, el Reiki la inmunología y Maussán a Toño Lazcano. La incomprensión de esta premisa básica ha llevado en los últimos cuarenta años a disolver la enseñanza en un afán de evitar el autoritarismo que la regía. Lo malo es que la nueva permisidad resultó de una violencia mucho mayor, pero tan sutil que no es sencillo mirarla. El desorden se convirtió en libertad. Y así, junto con la tele y el Internet, la vacuidad escolar prolongó la infancia, es decir la rusticidad. Y no es que considere que los niños son impuros; es que pureza en este contexto no significa bondad ni inteligencia, significa vacío. Ni Sheldon Cooper compraría un disco duro para no abrirlo nunca en aras de preservar su pureza.

La formación del intelecto y el ejercicio de la libertad no son un carácter nato, biológico, menos aún taxonómico. La libertad se ejerce tras la disciplina aprendida, es hija de la constricción. En las artes plásticas, los deportes y las artes marciales primero se aprende la técnica, se limita el movimiento y el pensamiento. Dominados estos, se está en situación de ejercer la libertad, de crear. No se nace libre, se aprende a ser libre. Por eso los anarquistas (los reales, no los del Chopo) son hijos de la República, de las leyes, de la Escuela.

Y así, tan sólo en cuatro décadas, llegamos a afirmar que todo se vale y que nada importa. Como decía Camus, si no se cree en nada, si nada tiene sentido y no podemos afirmar amor alguno, todo es posible y nada tiene importancia. Se pueden atizar crematorios llenos de niños judíos, mazahuas o haitianos como puede uno dedicarse al cuidado de los leprosos. Simplemente pensamos diferente y negamos lo demás. En la época de la negación el suicidio, real o meramente simbólico es predominante, en buena medida porque significa la negación de todo. Al desaparecer nosotros desparecemos el entorno, lo hacemos partícipe y le comunicamos algo. Por lo mismo matarse en frente de todos no es una estupidez, es con frecuencia uno de los objetivos de matarse. De lo contrario los suicidas no se matarían, desaparecerían simplemente. Se irían como se van tantos a comprar cigarros y nunca vuelven. Aún más, los escasos suicidas solitarios, en privado, o desprecian al mundo y a los otros, o son de un afecto y generosidad que no los hacen partícipes de su negación.

Pero aún así se trata de una invasión a la intimidad, como lo es filmar con una cámara escondida por debajo de una falda o en la habitación de un hotel. Con la agravante que el dueño de unas entrañas expuestas no puede dar autorización para ser fotografiado, salvo que el celular con cámara de 3.2 megapixeles, integre también una ouija 3G.

5 comments:

Orquidea said...

Esta vez me has dejado sin palabras, porque es realmente triste que un universitario apele al discurso de la libertad trasgrediendo no sólo las fronteras de la intimidad, sino del dolor de los familiares del chico muerto.

Aunque lo cierto es que se trata ya de un asunto tan sofisticado que es casi imposible darse cuenta de que a veces un supuesto acto de libertad, raya en una especie de tortura no sólo para las personas cercanas a los que mueren o son violentados, sino para todos aquellos que buscan darle un poco de sentido a su vida en general.

Anonymous said...

amo como escribes!!

Omar Rojas Gutierrez said...

Lo peor es penasar en que es lo que lleva a una persona a anteponer un discurso de libertad en esa situacion, que tan mal entendio la idea "libertad" (esperando que la entendio mal y que no se la hayan dicho asi, cosa que podria pasar si nos ponemos a observar lo medios de comunicacion)que alguien mas intento explicarle sobre , que tan alterada puede estar la realidad de las personas que los lleva al punto de decidir poblicar esa foto en facebook solo para tener algo con que actualizar y que sus amigos pudieran comentar, eso es lo que a mi me preocupa, me preocupa que ellos piensen que esta bien

mil palabras said...

Es una situacion que poco a poco tendra precedentes, yo me entere de esto por mi hermano que esta en mate ahi en ciencias, me gusto la parte en la que comentas que los intelectuales no nacen libres, se hacen libres, se ha tergiversado tanto el sentido de esta palabra hasta llegar a este punto...
Hay poco que hacer al respecto con gente estupida...

mil palabras said...

Por ultimo me gustaria invitarte a escribir en un blog que tengo con unos cuates uno de los que pecisamente te comento, demilpalabras.blogspot, ojala te des una vuelta por aca...