Tuesday, July 08, 2008

Hoyos en el aura

En una época de traición y mentira universal,
decir la verdad es un acto revolucionario

Orwell


Hace muchos años, estudiando la licenciatura, trabajé un par de meses en una de las incipientes empresas de telemercadeo, en la que por teléfono y con una base de datos de origen poco claro (nótese mi desconfianza autóctona) tocome ofrecer a distantes jubilados unos imanes que curaban hasta la comezón de atrás de las orejas. Pero al fin y al cabo estudiante de ciencias y de Ciencias, terminaba explicándoles qué rayos era el magnetismo y claro está, que no tenía ningún efecto sobre su salud. Así que nunca pude vender nada y terminé despedido, con la cartera vacía, pero la conciencia tranquila.

¿Entonces cómo es posible que en un país tan desconfiado nos fiemos tanto del rejuvenex, el body shaper, el body disigner y en general de cualquier body que nos vende cualquier mugrita china de plástico? Además de la confianza, nos hace falta pensamiento crítico. Esa forma de pensar, de ser escéptico inteligentemente, que se dice se desarrolla con la ciencia. ¡Así que llame ya para encargar si critical thinking kit …!! Lo siento, me emocioné.

Pero es que sólo la falta de pensamiento crítico permite explicar que exista una persona que pueda vivir de vender cursos de astro karate que repara los hoyos en el aura! Esta novedosa disciplina basada en las enseñanzas milenarias de maestros místicos de nombres impronuciables y oscura biografía, consiste en respirar como si se tuviera hiperventilación y mover las manos, mitad mal de Parkinson, mitad borracho de Garibaldi agarrando la caja de toques.

Claro que si lo suyo no es la onda oriental, exoticona, new edge posmo, sino más bien es usté como de Guanajuato, más a la antigüita, como el chocolate abuelita, la opción es una bendición digital. Y nadie como José de Jesús Aguilar pa platicarnos en las madrugadas (con tono de tía quedada que nos lee un cuento pa dormir) que en una de sus visitas Juan Pablo II, maravillado de la calidad de una impresión digital de la imagen de la virgen de Guadalupe, preguntó cuál era la manera en que se hacía. Y pos le enseñaron parte de los equipos usados. Así que en agradecimiento el jerarca bendijo a los presentes, incluida la Mac en la que estaba el archivo con la foto de la Morenita del Tepeyac. En conclusión, nos sigue platicando el buen José, lo razonable es pensar que todas las copias del archivo y las impresiones estén benditas. ¡Alabado sea el OS X panther 2.0!! Es una lástima que no usaran una PC, porque entonces todos los virus, gusanos, troyanos y demás bichos, venditos ya, esparcirían sus parabienes celestiales por toda la internet. Así que tras esta sesuda conclusión, alegre y cual monja haciendo rompope, Don José y compañía se pusieron a imprimir miles de copias, benditas copias, a seis meses sin intereses con tarjetas participantes. Olvídese ya de esas anticuadas y demodé bendiciones analógicas de iglesia de pueblo. Si aún no tiene tarjeta, no se preocupe, que supongo que nunca borrarán el archivo, no solo por la alta demanda, sino porque sería como abortar digitalmente a millones de estampitas potenciales.

Ahora bien que si usted, querido lector, lectora, es el triste portador de algún gene defectuosón, olvídese de seguir esperando la futurista y medio nazi terapia génica, lo de hoy es la equinoterapia. Así es mi mutante amigo, todo es cuestión (como bien aprendí en reciente plática a la que asistiera) de andar media hora a la semana en un caballito para “curar más rápido enfermedades genéticas”. Por supuesto que al final alcé la mano de inmediato para preguntar a qué enfermedades genéticas se referían y más rápido con respecto a qué. Y es que durante la presentación nos mostraron a los asistentes un par de casos. Uno era de una adolescente con parálisis cerebral incapaz de moverse y mantenerse erguida. Como subirla en estas condiciones a un caballo sería poco menos que un crimen, tuvieron a bien darle terapia física varias sesiones previas. Y luego tomaron el tiempo que la pacientita podía mantenerse erguida en el caballo a lo largo de varias semanas. Y para demostrarnos el rigor científico del protocolo metieron los datos a excel y así pudimos ser testigos de cómo la barra de tiempo se elongaba poco a poco cada semana, hasta que de repente se notaba un aumento inusitado. Finalmente el efecto equs se notaba para acallar a esos médicos y neurólogos de mente estrecha y aura perforada. Pero no, resulta que en esa sesión le pusieron un arnés y un collarín ¿Qué podemos concluir? Que tras semanas de terapia física y usando un arnés una persona con parálisis cerebral puede estar erguida cada vez más tiempo. En un caballo, pero también una motocicleta o un carrusel y no por eso hay clínicas de harleyterapia ni carruselterapia…aún Y por supuesto que es más rápido, más rápido que dejar durante años a una niña encerrada en una habitación reptando por el suelo. Más rápido que una terapia física, neurológica y psicológica formal, no lo sé. Por cierto, la parálisis cerebral no es de origen genético; es más, ni siquiera es una enfermedad.

El segundo caso fue de un de un adolescente de baja autoestima, al que sus gandallas compañeritos no lo bajaban de gallina y al cual subieron a ingente percherón. Ya como centurión romano, cual Napoleón montado en Morengo, cual Benito en Arabela, le preguntaron si era posible que un cobarde dominara semejante jamelgo. Ya no supe, pero imagino que también le dieron una medalla de valiente, un diploma al espantapájaros y un corazón al hombre de hojalata.

Claro que si usted es un caso grave, no está de más el uso de terapias combinadas, por ejemplo un poco de astro karate con equinoterapia y alguna bendición digital en su móvil. Pero antes de abrir su cartera, por favor, piense críticamente qué rayos hace una persona adulta arriba de un caballo moviendo las manos como si bailara charlestón mientras alguien le manda bendiciones digitales a su blackberry.

Friday, March 21, 2008

Túnel del tiempo irracional

De verdad, de veras de veritas que por más que uno intenta acabar esta tesis y el proyecto doctoral, nomás el país este insiste en distraerlo a uno. Pero como dijo Jack el destripador.

La razón más importante por la que Tony Newman y Douglas Philips salieron del tiempo (tiempo aire por supuesto) no es por que resultara inverosímil que siempre cayeran justo antes de la guerra de Crimea, dos días antes de que estallara Kracatoa o en pleno día D y en todas las épocas se hablara mejor inglés que el de Vicente Fox. Tampoco, estoy segurísimo, se debió a que mezclaran panorámicas (leyenda de crestomatía de por medio) de alguna peli, con escenarios en los que se inspiró Odisea Burbujas y añorando a Cachirulo. Vamos, ni siquiera por usar los mismos modelos de compus que el Santo. Según yo, salieron del aire pòr que alguien empezó a notar que muchas tramas se parecían. Y cómo no, si tristemente la historia insiste en poner en aprietos el hecho de que cada instante histórico (hay instantes que no sean históricos?) sea la conjunción de millones de circunstancias irrepetibles. Y por su puesto que no son iguales unos sucesos a otros, pero vaya que se parecen. Tres ejemplitos inquietantes de últimas fechas, pa que tengan algo que hacer en Semana Santa.


I. caballito de troya texano (o chinitos en Tibet)

En plena decadencia setentera del sistema priista, cada elección era un carnaval de trampas y simulaciones que vieron nacer algunas de las peores prácticas políticas. El famoso ratón loco, la operación tamal, el carrusel. Les digo que parecía kermés, hasta en los nombres. Total que sobreviene la debacle de los ochentas y con ella el golpe mortal de la escisión cardenista y porfirista. De nuevo el pasado de los nombres. En medio de esto el pri se pone a discutir un cambio de nombre, de estructura, pa que la gente volviera a confiar en ellos. Por supuesto eso nunca iba a pasar. Hoy resulta casi divertido ver a Camacho, Ebrad, Monreal, López Obrador, Arturo Núñez y toda esa juguetona palomilla priista quejarse de compra de votos, regalo de despensas, acarreo, quema de urnas, rasurado de listas nominales, etc. en su propia elección interna. Vamos, hasta se les cayó el sistema. Pero no se confunda, querido, querida lectora, la elección no es del PRI, es del PRD. El viejo truco de Texas, (repetido en el Tibet, Cataluña, Macedonia, Tepoztlán y un largo etc.) Pero lo más jocoso del asunto es escuchar a Arce y el Inti discutir sobre que el Partido de la Revolución Democrática debe hacerse más de instituciones (sin descuidar el acarreo), más institucional, ser un partido revolucionario pero institucional. Lo lograron méndigos.


II. Santana vouyer

La mera verdad es que no recuerdo si fue en Arkansas, Wisconsin o alguno de esos estados en el que uno de esos jueces maravillosos y provincianos que creen tener jurisdicción sobre todo el planeta, en un pequeño exabrupto del pequeño Hugo Sánchez que todos llevamos dentro, decidió que dentro de los límites de su estado el valor del número π era de 3.14. Así nomás. Por suerte alguien le habrá retirado del alambique al que de seguro tenía conectada a una venoclisis antes de que declarara que dentro de los límites de su estado los triángulos solo tienen dos lados o que las mutaciones no existen. Siempre me ha llamando la atención que al menos en español y una que otra lengua más, usemos el mismo término de ley tanto para las leyes naturales (estos patrones descriptibles en algunos fenómenos) y las leyes jurídicas (convenciones entre partes, imposiciones, tradiciones etc). Las características de ambas las trataré en otra entrega, por el momento solo quiero referirme a lo absurdo que puede ser el mundo jurídico de inventar leyes con alegría desbordada, antes y ahora. Así que tenemos al inefable y pachequísimo Santana (el presidente no el guitarrista) decretando impuestos a las casas que tuvieran ventanas y chimeneas, a los sabios ancianos de conocido pueblito oaxaqueño que decretan que ninguna mujer puede ser elegida para un cargo, a la ley anti tabaco chilanga y la ley contra miradas. De esta última comento algo. Alguien, en algún momento, decidió que cuando un hombre mira a una mujer de cierta manera es un delito. ¿De qué manera? Lasciva, es decir, libidinosa, concupiscente, lujuriosa, cachonda decimos en México. Y cómo es una mirada de este tipo, pos eso si quien sabe. Depende, sí, depende de la persona que mira, de quien es mirada, de las familias de donde vienen, de la cultura en que viven. Para muchas musulmanas que le miren el antebrazo saliendo de la burka puede resultar lujurioso. Y quién va decidir cuando se trate de un delito? Y por qué cuando una mujer mira un hombre no es delito, o mejor aún, un hombre a otro hombre o una mujer a otra. No y los señores con problemas de tiroides, con esos ojotes, pobres, tiro por viaje al bote. Sin contar que yo he visto a perros bien lascivos mirando a mucha gente. Lo que no sé es si se trata de un delito que se persiga de oficio, porque la mera verdad eso de hacerlo con los ojos cerrados todo el tiempo bajo pena de ir al tambo, es algo que no me gusta nada, por más que los darks rooms estén de moda. En todo caso es una más de estas extrañas, rarísimas, leyes anti deseo y anti heterosexualidad que de nuevo un gobierno, dizque de izquierda liberal, se apunta a su currículo. Lo siguiente será la respiración obscena. Supongo que la infancia de quienes legislaron y aprobaron fue muy difícil. ¿Habrá sido más difícil que la de Santana? Ya son demasiadas elucubraciones para estos días de guardar. Tan bonito que es mirar lo bonito.


III. Afuera el aire malo, adentro al aire bueno

Como broche de oro de estos ejemplos de la intemporalidad de lo absurdo, es un franco placer poder hablar del merolico más grande del momento, arrebatándole por mérito propio el puesto al mismísimo Maussán, desde la más profunda y barata charlatanería, don Nahum Ganem y su palangana purificadora de la sangre. Así es mis hemofílicos lectores, este artefacto maravilloso los puede librar de esas cochinas toxinas que envenenan sus cuerpecitos y de unos cuantos billetes que contaminan sus cuentas bancarias. Se trata de una bonita cubeta (o cubo) de plástico que se llena con agüita hasta la mitad y de la que salen un par de tripitas de hule. Usted, intoxicado paciente, debe meter sus extremidades inferiores en el recipiente y tomar con las superiores las mangueritas. Nada más, por favor, quítese los zapatos y calcetines porque si no, no funciona. Solo se le purificarían las suelas. Ahora si, prenda un control que tiene tres foquitos de colores (baterías no incluidas) y repita. Afuera toxina mala, adentro sangre buena. Se activará un flujo de energía que no sentirá, no verá, no olerá ni se podrá medir, pero que lo hará tener la sangre más limpia del planeta.

Y si usted se siente igualito que el alcalde de Nueva York cuando don Gato le vende una hoja de papel doblada, a la que llama aparato refrigerante individual portátil sin baterías, está en lo correcto. Lo robaron, estafaron, embaucaron, timaron, es decir, le vieron la cara. Pero para aliviarle un poco la congoja y evitar que como penitencia salga corriendo en este momento a ver si alcanza a colarse en alguna procesión pa que le den de latigazos en vano intento de redención, déjeme le cuento que no ha sido el primero. En la segunda mitad del siglo XVIII Franz Antón Messmer, médico alemán, lleva a París, el París que ebulle en las ideas del iluminismo, su extraordinaria baquet. Se trataba de una cubeta de porcelana (el plástico no se había inventado) que se llenaba de agua y de la que salían unas varillas de hierro. Los pacientes e incautos que les acompañaban, tomaban una de las varillas y Messmer les ponía una cuerda encima que agarraban las segundas y tercera filas de enfermos.

La propuesta de Messmer era que un fluido magnético universal se encontraba en el agua de la baquet y se trasmitía por las varillas y la cuerda a todos los pacientitos haciendo que entraran en trance y se curaran de cualquier cosa. El agua de la baquet, no era cualquier agüita de embotelladora patito de los Alpes, no señor. Se trataba de un agua especialmente magnetizada, supongo que como el agua de Tlacote que hasta el cáncer curaba, y que por su puesto se veía, olía, pesaba, y sabía como cualquier agua. Como buena terapia alternativa los enfermos se morían, los que se creían enfermos se curaban, Messmer se hizo millonario y todos se relajaban un poco después de cada sesión. El messmerismo estuvo de super moda un tiempo hasta que preocupados por tanta jalada de cuerda messmérica, una comisión científica nombrada por Luis XVI, decide investigar. En este grupo se encontraba pura luminaria, Voltaire, Lavoisier, Franklin (curiosamente) y hasta el doctor Guillotin, aunque dicho sea de paso, nadie perdió la cabeza en la comisión. Bueno sí, Lavoisier y el propio Guillotín, pero como diez años más tarde, así que no cuenta. Los resultados fueron tan ampliamente publicitados que Messmer hundido en el desprestigio se fue a tierras germanas, bastante más periféricas de la cultura comparadas con París.

La triste moraleja de estas estafas no reside tanto en lo ridículo y pueril de sus planteamientos, sino que existan lectores, clientes, electores de lo insólito, que hacen que las ventas y sucursales de los negocios del buen Ganem y simpático Messmer prosperen, lo mismo que priistas setenteros y ochenteros que nos quieren convencer de ser de izquierda liberal, que legisladores irracionales. Lo que vemos en todos estos casos es que la pérdidad o falta del pensamiento crítico, de la inteligencia colectiva, de la razón, es más grave de lo que normalmente imaginamos. Como que ya va siendo tiempo que nuestros Lavoisieres y Francklines se pongan las pilas. Que nos pongamos las pilas todos.

Felices pascuas. Rayos, ahora que lo pienso debí escribir sobre la pascua, ni modo pal año quentra.

Friday, February 08, 2008

Ni te cases ni te embarques

Pues sí, ya se que no es la mejor manera de reiniciar las bonitas aportaciones a este su blog de confianza, pero era una de las crónicas más a la mano. Creo que la siguiente sí será sobre la travesía del verano pasado que me llevó a ignotas tierras de otro continente. Mientras ese día llega, aquí les va algo sobre él último martes trece al que, afortunadamente y apenitas, sobreviví.

Resulta que hacia finales del año pasado mi colega, amigo y tocayo (cuyo nombre omitiré para no mancillar su prestigio y solo me referiré a él como C) y yo mismo dábamos un curso en la facultad de ciencias de la unam, cuando notamos que una de nuestras clases coincidía con un auténtico martes 13. Mejor oportinidad para torturar un poco a los alumnos, imposible. Así que decidimos hacer un examen ese preciso día.

La pequeña complicidad ñoña entre C y yo para aplicar ese examen a los chavos en un martes 13 (como para conmemorar la pasada por el cuello de los templarios exactamente hace 600 años) perdió por completo la gracia para ese mismo día en la noche. Resulta que días antes C me dice que él tiene el examen que aplicamos hace un añi, así que no vale la pena hacer uno nuevo. Así que nos veríamos para fotocopiarlo solo unos minutos antes de clase, llegar con tranquilidad al salón y ponerles un poco de Mozart antes de iniciar, porque dizque que los relaja y disminuye la tensión. Así que bajo este halo de excelsitud planeativa que de seguro apuntalaría el rankin mundial de la UNAM, lo que menos esperaba era recibir una llamada de C 45 minutos antes de la clase, menos aún pa decirme que no se que contratiempo se le atravesaba y que no podría ir, pero que no me preocupara porque me mandaría el examen por internet.

Minutos más tarde y ya con las llaves en mano un nuevo ring me regresa pa escuchar en acento italo argentino que no encuentra el archivo pero que tiene una impresión. Y yo también, la impresión de que todo iba a empeorar rápidamente. Así que treinta segundos después me estaban dictando un examen que presto como el viento apuntaba en un boleto de melate que no tuvo a bien llenarme de dinero el domingo pasado. Afortunadamente la compu funcionó cual debe y un ratito más tarde tenía un bonito examen en un archivo de mi USB. Confiado en que el horóscopo de Mizhada vaticinaba una jornada luminosa para todos los sagitarios del mundo, me encaminé al cafecito internet que queda cerca de la prepa 8 donde tienen una de las mejores impresoras laser y que ayer tenía un letrero que decía “no ay inpresiones” Yo también dije Ay! Pero venturosamente tres locales más allá otro lugar de internet me recibió cual oasis. Pero en lugar de odaliscas danzantes me recibió un adolescente emo con el rostro lleno de barritos y piezas metálicas que por un instante creí que eran entradas usb. Pregunté con cara de estupefacción y asco si podía usar una máquina para imprimir a lo que contestó, que si solo imprimía se podía hacer en su máquina. Ya con el original en mano salí corriendo a la papelería más cercana donde un viejito sacaba copias a una velocidad que me hacía pènsar que tal vez resulrtaría más rápido copiar a mano todos los exámenes. Solo me detuvo recordar que luego ni yo entiendo mi letra. Un tanto inquieto terminé por decirle que quería 45 copias de un mismo ejemplar, a lo que contestó que sí, que encantado de la vida, en cuanto terminara de fotocopiar un librote de historia del arte que hacia parecer al Libro Gordo de Petete como tríptico de ICEL (yo si quiero ser alguien en la vida!) y al directorio de telmex como estampita de San Charmaín, (patrono de la higiene íntima) que le había encargado un imberbe adolescente. ¿Para qué demonios quiere un mozalbete de 12 años algo así? Al borde de la desesperación regresé al café internet resignado a sacar 45 impresiones hasta que con la misma cara de estupefacción y asco que le puse la primera vez, el encargado me mira y dice -¿y para que imprimimos si podemos fotocopiarlas? Alzo la vista y en segundo plano, más allá de los barritos y las entradas usb, colgaba un letrerito: se sacan copias.

Odio tomar taxi desde la casa hasta Ciudad Uuniversitaria pero las circunstancias y los cerrones que le dio a un microbus, me convencieron que debía abordar ese nisansito. Con este o llego o muero en el intento, pensé. Sin embargo debió ser la música de Ray Coniff que puso, pero desde ese momento nunca, nunca pasamos de los 50 por hora. 35 pesos después y varias posiciones de yoga para relajarme, llegué a ciencias donde con más flojera que otra cosa me esperaba el grupo. Por fortuna mozart no hizo falta pues algunos estaban tan relajados que por un momento pensé que varios se encontraban en coma. Tras las disculpas de rigor y una ligera acomodada de pelo, pa disimular el greñero consecuencia del stres, empezó el examen. Ya más tranquilo moría de sed pero decidí esperar a que llegara otra maestra que había quedado de pasar pa salir y respirar profundamente. Por supuesto lo único que pasaba era el tiempo. Así que esta otra colega no llegaba y no llegaría nunca, entre tanto que mi sed aumentaba. Aasí que hice lo que nunca, les mandé un mensajito a varias amigas y al ratito tenía tres cocacolotas en mi escritorio, lo cual hubiera sido perfecto para mi ego excepto porque la última me dice en voz bajita antes de salir –oye tienes una mancha enorme de pasta de dientes en la mejilla izquierda.

Ahg!!! Disimulando lo mejor que pude (no sé pa qué) y esperando no terminar con una mancha café en lugar de una blancuzca, traté de limpiarme, un poco con la lengua, un poco con coca cola. Por fin el examen acaba y puedo ir a otro examen, el de maestría de de un gran amigo. Llego y hasta el gorro de gente, lleno total. Parecía que estaba un premio nobel, así que me fui colando para tomar fotos mientras escucho que los sinodales estaban divididos entre unos que apoyaban los puntos de vista de mi cuate y los que no. Así que era muy bonito escucharlos como a Pedrito Infante en la Oveja Negra diciéndole a uno de los Soler –no se comprometa apá. Pero como lo mío era la foto, hice algunas buenas tomas y satisfecho salía hasta que la maestra que me iba a apoyar una hora antes me habla desde una de la mullidas butacas diciéndome, -oye ya no saludas, a lo que contesté, es que no te reconocí (méndiga), como no traigo lentes… ¿no traigo lentes? No traigo lentes!! ¿Y cómo tomé las fotos?

Pero las cosas por supuesto podían empeorar, de la comida y cómo terminé bañado en agua de sandía mejor no cuento nada. Ya por la noche pensaba que mi clase de aikido podría ayudar a restaurar la armonía de mi día, así que gustoso salí con tiempo suficiente. Tomo el pesero (colectivo) en eje 6 y patriotismo, avenidas de 7 carriles en esta bella ciudad de México, e increíblemente se detiene en tres esquinas distintas antes de llegar a Insurgentes, tan solo a 4 calles !! Me bajo y tomo un autobús, camión les decimos. Mi amiga Gaby que me llama y dice que si me acompaña a aikido, así que contesté que si se apuraba la veía en eje 6 y avenida Universidad. Pasa el tiempo y sin avanzar, así que vuelve a llamar y le digo que como es tan tarde (ya eran más de las 8 y la clase se supone que inicia a las 8) se suba en el camión con el número 1120 023 para ahorrar tiempo. Cuando el camión llega a la parada donde está, la veo pero no se sube!!! Entonces le empiezo a gritar como loquito, y justo antes de arrancar se trepa y le digo -¿por qué no te subías? El número que traía pintado por afuera (el camión, no Gaby) era diferente del que traía pintado adentro. Por supuesto es fácil adivinar que en uno de los movimientos descubrí, con harto dolor de por medio, que tenía un músculo al lado de omóplato, de cuya existencia no sabía. Después de clase mi amiga me dice, -¿Por qué siempre estabas tú en el suelo? La miré como el rey de España a Chavez.

La moraleja de este día es que Mizhada es un fraude, que los templarios sufrieron poco y que más vale usar el horóscopo chino. Feliz año de la rata a todo mundo.

Tuesday, May 08, 2007

Tunick !

Para Mel, por tu ausencia

Me gustaría saber si Ana González estuvo ayer en el Zócalo. Quienes me conocen quizá piensen que me refiero a una muy apreciada amiga y compañera de estudios de licenciatura, pero no, me refiero a la chica que desencadenó al desnudarse en pleno reven setentero una andanada de indignaciones de muchas buenas y oscuras (como sotanas) conciencias de la época. Para quienes consideran que este país en realidad no ha cambiado, ayer pudieron ver cerca de veinte mil argumentos de que no, no somos los mismos. Es cierto que los cambios han sido desiguales, que algunos añoran la cohesión del poder que evitaba tanto relajo y tanta sangre, que el PAN con frecuencia insiste en mostrarse como una mezcla de templario con inquisidor y el PRD se esfuerza incansable en demostrarnos que puede ser peor que el peor de los PRIs y que nomás llegando a las torres de Satélite te miran feo cuando dices que eres soltero y tienes más de treinta. Pero aún así, se ha cambiado y este cambio ha sido para bien. Si la encuerada de Avándaro fue reconocida por su nombre se debe a su singularidad y la trasgresión que representó. Se trataba de una chava desnuda entre miles de vestidos. Ayer las que se veían rete raritas eran las del staff que andaban vestidas, y por lo mismo el chifladero y las miradas del respetable (es un decir) sector masculino hacían blanco en ellas, miles de veces más que en la despampanante morena desnuda de al lado. La etapa inicial de Tunick con sus fotos a la carrera porque cada instante las sirenas se dejaban sentir más cerca (gracias al efecto doppler) para arrestar al artista y sus encuerados, era igual de trasgresora que nuestra amiga de Avándaro. Supongo que Tunick ya había resignado su alma a que en esta etapa de su carrera podía olvidarse del valor trasgresor y de reivindicación de su obra y de la hechura de la misma, y se estaba concentrando en buscar patrocinador. Red bull o absolut no estarían mal. Hasta ayer por la noche. México, la ciudad que le da nombre a este país le ha regalado a Tunick mucho más que un record de participación, le ha devuelto parte de la vida, de la ira, de la gallardía que todo artista anhela en su obra. Sobre todo cuando al repetirse, comienza a tener visos de decadencia. Ahora hasta los polis lo cuidaban y pedían credencial a todo aspirante a full monty.. Pero el Zócalo de ayer, absurdo hasta en el nombre, estaba muy lejos de ser decadente; fue todo menos degradación, todo menos condescendiente con el fotógrafo, pero sobre todo lo que sí fue, fue chilango. Si bien algunos, entre los que me encuentro, tuvimos el mal gusto de llegar a tiempo renegando de la media hora de tolerancia que para el mexicano (sobre todo chilango) es una tradición que se guarda celosamente, no faltaron a los que se les ocurrió a media parranda caerle al zocalito pa encuararse, sin registro ni nada, y una hora tarde, pa posar para quien sabe qué. Además que es eso de registrarse pa encuerarse, dónde se ha visto semejante cosa. Después de formarse en una fila que llegó hasta eje central, finalmente pasamos (digo pasamos pues aunque a la mera hora fui solo –sniff- dos horas de formación hace inevitable que hagas cuates como de toda la vida. En este punto si debo manifestar mi profunda decepción y molestia con el gremio de los ambulantes, pues cuando anunciaron los altavoces que las formas de registro se habían acabado no apareció nadie que ofreciera una versión alternativa de a pesito. Hago extensiva mi queja a los de bonice a quienes me he encontrado hasta en algunas reservas ecológicas. Así las cosas, mi bolita (me refiero a mi grupo de neocuates) conformada por seis sujetos, incluida una chava esposa de un tipo simpatiquísimo, llegamos a nuestra zona asignada donde cabeceamos un rato hasta que de repente, Tunick nos habló como la voz en off del hospital veterinario de los mupets. El pobre intérprete trataba de darle algo sentido a las frases del neoyorquino que se pasó diez minutos con cosas bien esclarecedoras como, this is a very important moment, o this moment is very important. ¿Se han fijado que los artistas conceptuales regularmente manejan muy pocos conceptos? Final y literalmente a la cuenta de tres empezó la desvestida simultanea. La esposa de mi cuate titubeó un poco pero 10 segundos después encuerados, dispersados y confundidos en la masa de bronce nos abalanzamos sobre la plancha central de la plaza. Cada uno en un cuadrito del piso comenzó a titiritar por el frío al que muy rápido nos acostumbramos. Mientras nos acomodábamos y reacomodábamos en los cuadritos, pensaba en el error que había tenido al imaginar lo terrible de vivir en este valle en una época donde la moda era un taparrabos y una simple túnica de algodón. Pero mi ñoñez se disipó cuando la friolenta asistencia se puso a hacer la ola para desconcierto de artista y staff que tenían cara de no entiendo nada. Y no había nada que entender, éramos un grupo de chilangos echando desmadre. En realidad, si lo piensan es casi bíblico, pues ahí donde dos o tres (defeños) estén reunidos ahí estará. En la versión original se refiere al amor de Dios pero en esta, bueno de alguna manera también, solo que en forma de relajo, chorcha y pachanga. Y si lo vuelven a pensar el relajo chilango es en esencia bastante ñono y niño. Así que después de la ola vinieron los bonitos comentarios de –miren al pajarito, con su respuesta de – no, no, mejor miren a la cámara, y las risas pueriles que iban y venían. La poesía popular no podía faltar con hermosos versos como –Norberto, Rivera, el pueblo se te encuera. Aunque también tenía sus fans que coreaban Nooorby, Noorby, como esperando que se asomara y corriera por el atrio para unirse al festejo o ya de perdida aventara un poco de agua bendita desde una de las torres. Sin embargo la masa se indignó y mostró incredulidad y resistencia a la orden de saludar a la bandera, como recordatorio para los que piensan que nuestros símbolos se han desgastado. Pero al fin y al cabo pueriles en la celebración, al caminar de nuevo en bola (masivamente quiero decir) para otra toma sobre 20 de Noviembre el sentimiento de marchista surgió con consignas del voto por voto casilla por casilla, que dado el contexto hasta los antipejes ya coreaban, y que sin embargo se fue refinado cuando el casilla por casilla fue cambiando poco a poco por canica por canica. Casi en la esquina de Venustiano Carranza una espigada chica a mi lado se quejaba de haber quedado tan lejos de la cámara pues nunca se iba a encontrar cuando se buscara en la foto, a lo que su bajito acompañante respondía que una pelirroja seguramente sería fácil de identificar en la imagen. Aunque todos sabíamos que en realidad, no era pelirroja. Tal vez por la sensación de igualdad que da la falta de atuendo, no encontré a nadie conocido hasta terminado todo, donde reconocí y saludé, ya vestidos, a compañeros de generación, exalumnos, amigos y demás gente. Al menos no se hizo realidad mi temor de encontrarme alumnos actuales que después me chantajearan para conseguir algunos puntitos extra. Si bien predominaron los jóvenes, más o menos clasemedieros y algunos pumas (con todo y goyas) la mezcla social era evidente. Respetuosamente evidente, ni decadente, ni vulgar, ni agresiva. Una joven con un embarazo de ocho meses que lucía hermosa, un hombre con secuela de polio y un muchacho con enanismo se veían tan normales en la desnudez, tan iguales y tan humanos como de hecho lo son. Hoy cuando los extremos de los distintos dogmatismos insisten en quitarnos esta ciudad, la chinlangada común y corriente mandó un mensaje. La ciudad no es de las sotanas ni de los machetes, ni de los azules ni los amarillos o tricolores. La ciudad es nuestra y tiene futuro, a pesar de ellos. Ayer no fue un día fácil para Spencer Tunick, pero tiene tanto que agradecernos como nosotros a él. Ayer Tunick volvió a ser Tunick y se alejó de las tazas de 250 pesos con la imagen impresa del Che Guevara que venden en el Palacio; pero también, la Ciudad volvió a ser nuestra.

Sant Jordi

Se dice que sant jordi (o séase san jorge) pasó por un pequeño reino o algo así, donde un dragón había mantenido asolada a la población. Pues resulta que el reptil de marras (porque asumimos que era un reptil) pedía a una doncella cada mes como sacrificio (muy sacrificado él) para mantener a salvo al resto de la población. Y como en la comarca comunistas no eran, las hijas de los ricos y príncipes estaban hasta atrás en la lista. Sin embargo ante la popularidad de los reves con bebidas de dudoso etiquetado y efectos instantáneos, las doncellas eran menos a cada mes y las mozas hijas de los nobles empezaron a ser enviadas ante el antidiluviano y horrendo ser. De esta manera y ante la escasez de doncellas le toca el turno a la hija del rey quien antes que dejar la doncellez prefirió irse con el lagartón. Suponemos aquí que los príncipes han de haber sido unos partidazos donde un tipo con aliento a azufre y pinta de líder sindical minero (afiliado a la CNOP) resulta mejor opción que dejar la virtud femenina en el pasado. Así que pese a las súplicas de su padre quien antes que dejar la chamba prefirió dejar la paternidad, la bella joven (eso esperamos) fue presentada al escamoso y temible animal.


¿Y San Jorge? Ah pos San Jorge pasaba por ahí y cual agente de la AFI que sólo se mueve hasta que atacan a familias decentes, decidió defender a la princesita. Mal armado y ante una fuerza superior (otra vez igual que la AFI) luchó valientemente hasta acabar con el animalote cuya sangre se derramó en el árido suelo de su madriguera. De éste (del árido suelo de la madriguera) surgió una rosa roja que el valiente caballero ofreció a la aún doncella (aunque San Jorge se tardó un buen en llegar...). Ésta, conmovida le retribuyó el detallito obsequiándole a su vez un libro. Y aunque sigo sin entender cómo es que cuando te van a llevar a que te descuarticen y te prendan fuego te llevas un libro (a lo mejor porque la salas de espera son de güeva), éste es el origen de la hermosa tradición catalana del día del libro y las rosas, el día de San Jorge patrono de Cataluña, el 23 de abril. En esta fecha tradicionalmente los hombres regalan rosas y las mujeres libros, aunque afortunadamente y gracias a las quejas feministas, hoy en día todo mundo intercambia libros y las mujeres son llenadas de pétalos y polen. Y aunque generalmente cuando se trata de adoptar tradiciones ajenas a los mexicanos nos entra un nacionalismo casi nazi (aunque se nos olvida el día de Jalogüin), ésta es una que espero poco a poco pegue en México. Feliz día de Sant Jordi para todos!!

Monday, January 29, 2007

Apocalypto

Desconozco si Giles Healey aún vive, pero estoy seguro de que no hubiera compartido la mayor parte de las quejas hacia Apocalypto. En 1946 Healey recorría cámara en mano buena parte del sur de México (que envidia) cuando en medio de la selva se topó con lo que desde entonces conocemos como Bonampak. El nombre significa paredes pintadas y es como si los arqueólogos del futuro le llamaran graffiti al metro de Nueva York. Haciendo a un lado el éxtasis de creatividad del nombre, lo impresionante y descriptivo de las imágenes acerca de la vida de los mayas es lo más importante. En una de las paredes se observa la manera en que un grupo de guerreros incursiona en una aldea para tomar cautivos que servirán en los sacrificios. Así que la queja más recurrente acerca de la pieza de Mad Mel, me parece poco válida. De hecho toda la violencia, que es bastante, me parece perfectamente justificada por el argumento. Que si fueron grandes sabios los mayas, pos sí, igual los romanos, los griegos y los egipcios y todos mandaban al matadero a ingentes cantidades de gente. Llevar cristianos a los leones no les quitó una pizca de méritos civilizatorios en otros sentidos, más aún cuando después el cristianismo se desquitó con algunos réditos extra. Es más, creo que los mayas salen excelentemente librados en la pantalla, se ven fuertes, valientes, solidarios y profunda y glamorosamente decadentes. Y además hablan en maya. Así que no le piden nada a los romanos angloparlantes de Ben Hur y menos aún a Charlton Heston peluca de por medio como para convencernos de que Moisés pudo ser antepasado de Nicolás de Bari. En todo caso la indignación snob sobre cómo se ve lo mexicano de los mayas desde los ojos de un australiano antijudio (que no antisemita) parecerá broma para todo aquel que haya notado lo exótico que resulta el águila devorando la serpiente en el monumento a la patria de la avenida Montejo de Mérida. Como decía Salvador García Soto en su programa de radio, ningún egipcio la hizo de tos después de La Momia, vamos, ni siquiera después de La Momia Regresa. Ora que si solo los modernos mexicanos podemos hablar de la historia de este territorio, pos también que la bala perdida de Iñárritu y Arreaga hubiera sido disparada en el Bordo de Xochiaca o en el lago Pátzcuaro. En todo caso mis objeciones hacia Apocalypto son más en términos cinematográficos, en especial de producción, que nacionalistas. Para empezar se puede decir que es un festín de lugares comunes en una película de acción gringa. La más que vista gota de sangre que está apunto de delatar al héroe, que bien pudo ser de sudor de Tom Cruise colgado de un techo, no es más que el prefacio a la recurrente conversión del hombre común y silvestre que al ser perseguido y percibir el peligro hacia la familia se trasforma en el Charles Bronson de la selva que todos llevamos dentro. O en este caso más bien en Johny Rambo con salpicaditas de Arnold huyendo del depredador. Hasta la caída en el lodo y la trampa de caza hicieron presencia. Nomás faltó que explotara un helicóptero ruso por un flechazo. Ahora que si pensamos en un argumento afín a Gibson que se relacione con esta película inevitablemente nos debemos de referir a Mad Max, solo que esta familia del pasado americano fue más afortunada que la del futuro australiano. Aunque El Patriota igual le da vuelta a lo mismo. No obstante su mérito tiene rodar en la selva y en ese sentido hay que reconocer que algunas secuencias boscosas están muy bien logradas, sobretodo considerando el lugar de filmación. Pero para los que conocemos Nanciyaga, cerca de la reserva de los Tuxtlas, y contamos con más de treinta de edad, no podemos menos que imaginar a Garra de Jaguar dándole vueltas a tres arbolitos en un esfuerzo como el de Cachirulo para persuadirnos de que es un bosquesote el set de cinco metros por dos. Nanciyaga es un lugar, maravilloso, imponente y asombroso, cuya magia se incrementa por el hecho de que es apenas un poco mayor que un gran jardín; es tristemente un reducto de lo que fue la selva. A lo mejor por eso se les olvidó a los editores que entre la aldea y la ciudad se supone que recorrieron selvas, ríos, desfiladeros y el equivalente a una favela maya. O si no que nos explique Mel cómo si de ida tardaron dos o tres días (al menos pasaron una noche) de regreso se aventaron una carrerita en los últimos veinte minutos de la película. Se supone que esa persecución fue en tiempo real. De plano la edición no es el fuerte de esta pieza. Si no díganme cómo a punto de darse un beso en la boca resulta que el galán se recuesta en el regazo de la amada en un corte de edición digno de la Frambuesa de Oro. Otra pifia de edición es que ante la duda de enfrentar a una catarata o a los perseguidores, voltea y los mira corriendo hacia sí en medio del río (en cámara lenta); vuelve a voltear y…¡los ve salir del bosque!
Apocalypto es una pieza muy latinoamericana en el sentido de que pudo ser y no fue. Es una obra cinematográfica hecha con güeva, con flojera, sin la pasión de la Pasión. Si su anterior obra era viceral y atormentada hasta la exageración, Apocalypto representa la antitesis; es otra oportunidad desperdiciada de hacer una gran épica precolombina, esta vez de manos de un director que está claro, tiene mucho más talento y recursos que una pelea con un jaguar que, como notara la siempre lúcida y querida Diana Melissa, evoca al Tarzán sesentero que abrazaba un peluchote de león mientras rodaba por el suelo de una aldea africana del sur de California.

Thursday, January 11, 2007

y fue en un domingo

Sé que ya no está de moda y que quizá no sea un buen augurio para el inicio de año, pero deben comprender que se me atravesaron las vacaciones de diciembre, un capítulo de libro y unos ojos hermosos que mirar. Con todo y todo, imposible dejar pasarlo.

Hace ya varias semanas, el comentario de mi muy estimada Irama Nuñez a la muerte de Raúl Velasco fue emular lo dicho por toda televisa pero ahora con una carga de ironía acompañada de la sonoridad de su sonrisa: Es que unió a la familia. Por todos lados en los medios la referencia al recién difunto era que unió a la familia. Y tal vez, pero a la familia Azcarraga con la Alemán y con la O´farrell. Más allá de eso el desempeño profesional de Raúl Velasco representó para el país el inicio de la disolución de los lazos familiares en el sentido tradicional, y también de los no muy tradicionales. Hasta antes de la irrupción de los televisores en las salas de estar de las casas mexicanas, la función principal de estos espacios era la conversación, sobre todo los domingos. Se visitaba a los suegros, a los padres o los vecinos para ponerse altanto de la vida. La conversación es un acto civilizatorio tan importante que en esta dark age de hoy, solo unas cuantas culturas de alto grado de civilización, como las tribus del Amazonas o los bosquimanos, la siguen cultivando. A su vez conversar era uno de los factores que mantenían la cohesión de los habitantes de la casa, fuera una familia extendida, adoptiva, disfuncional, concubinal , consanguínea o asanguínea.

Al llegado de la señal, las salas se trasformaron en pequeñas ermitas familiares que en lugar de becerro de oro tenían un tubo de rayos catódicos en el altar. Así que el tan traído término de ídolo para designar a los imberbes y estultos personajes cuya voz hizo callar a todos esos concubinos adoptivos y disfuncionales que antes convivían, es bastante atinado. Desde entonces la convivencia se limita a sentarse uno junto al otro, como en el metro pero sin ir a ningún lado. De hecho algunas veces he mantenido mejores conversaciones en el metro que frente a la tele.

La familiaridad con que adoptamos a estos personajes que nos hablan desde el más allá de un estudio es tan grande, que alguna vez me topé en una reunión sobre educación con famosa locutora de la primera temporada de canal 40, a la que le hablé con tal confianza que se notaba que trataba de recordar de dónde me conocía. Claro que nunca lo lograría. De hecho yo me acordé que la conocía sólo por la tele hasta tres días después.

Si esta convivencia en general se ha transformado en coexistencia, en buena medida se le debe a don Raúl. Pero aún hay más, en serio. para ejemplo, en la periferia del Valle de México han existido desde antes de la fundación de Tenochtitlan una serie de poblaciones cuya identidad se veía bastante sólida hasta el inicio de las trasmisiones de Siempre en Domingo, donde cada semana cientos de familias de San Mateo, Santa Rosa, San Bartolo Ameyalco se confrontaban semanalmente con la imagen de un espejo que les insistía en que lo que eran, era terrible. Así San Bartolo, como gran parte del país, es hoy tan solo un interminable paisaje de concreto, donde la sonoridad del nauhatl desapareció y la belleza del castellano se extingue en medio de un bosque, ya no de pino-encino, sino de antenas de sky. Y todo inició en domingo, siempre en domingo.

Tuesday, December 19, 2006

El Barza, la UNAM y el Tec

El barza no es el mejor equipo del mundo. Para saber si en verdad lo es se requeriría que jugara contra todos los equipos de mundo (con excepción del América pues ni caso tiene, ya vimos lo que pasa). Uno de los muchos inconvenientes de intentar corroborarlo es que en una actividad como el futbol que es un juego de conjunto, las variables involucradas en el buen desempeño del equipo son demasiadas. ¿Entonces por qué los adolescentes tardíos que juegan a comentaristas en canal trece insisten en que Barcelona FC es el mejor equipo del mundo? Saltándonos sus limitaciones como cronistas, pues por que eso parece. Y tan sólo de parecerlo nadie le negaría presupuesto, ni siquiera un diputado panista. En el caso de la unam existen algunas diferencias y otras tantas coincidencias. Los sistemas de avaluación siempre tienen un sesgo, aún los más objetivos, pero el hecho de que varios coincidan en una tendencia es un buen indicio. La unam es en muchos aspectos una extraordinaria institución, pero por alguna razón cierto sector de la sociedad no lo percibe así. Tal vez por eso una de las líneas de trabajo más importantes del actual rector ha sido rescatar la imagen, no sólo la de él, sino de paso la de la institución, aún en menoscabo de tomar decisiones relevantes. Desde mi punto de vista el desempeño general de la comunidad puma es similar al de otros periodos, pero tal vez nunca como hoy nos habíamos enterado de dentistas que viajan a medio oriente a dar consulta y capacitación, de investigadores que colaboran en proyectos de la NASA, de profesores que asesoran al consejo de seguridad de la ONU, que una maestra de la Facultad de Ciencias es subdirectora de la Agencia Internacional de la Energía Atómica y un muy largo etcétera que incluye las tres o cuatro evaluaciones mundiales sobre universidades.


Dicen que para ser torero hay que parecerlo, aunque de igual manera el hábito no hace al monje. La unam tiene problemas, y muchos. Nadie los niega, aunque a veces lo pareciera. De ellos hablaremos en otro momento, tal vez en enero con pretexto de presupuesto que se le haya asignado, porque si bien es muy buena, es lo menos que se puede esperar con cantidades de dinero que superan el presupuesto de algunos estados. La UNAM es el estado 32, pero vale la pena. ¿Y por qué? Porque permite un flujo social al no distinguir capacidades económicas, Porque genera soluciones para pobreza (que se apliquen es otra cosa), porque genera desarrollo tecnológico que nos hace independientes, por que genera ideas sobre el mundo desde nuestra historia, porque revisa y reconstruye nuestro pasado, por que es semillero de empresas que dan empleo, porque es un factor de influencia geopolítica (así como lo leyeron) y otro largo, muy largo etcétera. Ah, por cierto, también porque produce mano de obra altamente calificada, que es de lo único que se acuerdan algunos.


Y es por todo esto que siempre aparece en los primeros sitios mundiales. 74 en la evaluación del TIMES, 180 (por escasez de premios Nobel) en la de la Universidad Shangai Jiao Tong, 4 (sí, cuatro) por frecuencia de citas en el Social Science Citation Index, 74 por presencia en Internet, la cuarta institución de investigación del mundo hispano (3 como universidad) según Atlas of Science de la Universidad de Granada, etc, etc, etc.

Tal vez las declaraciones de Alejandro Padilla son parte de un problema de imagen que debe mejorar la propia unam, o tal vez se debe al desconocimiento que tiene acerca de las funciones sociales de las instituciones de educación superior, pero tal vez, solo tal vez se deba a que tuvo que estudiar en la universidad número 22 del país según el Atlas of Science, la 345 por presencia en Internet y fuera de las 500 primeras del mundo en cualquier otra medición, el TEC de Monterrey.

Tuesday, August 29, 2006

C.S.I y el extraño caso del pejelagarto, II

Segunda parte (de tres), El dragón en la casilla, el fraude en el garaje

Antiguamente cuando los insomnes ejercían como tales, las musas ocupaban el tiempo de Hipnos de tal manera que el resultado era una sinfonía, una nueva teoría o algún artefacto impensable diurnamente. Hoy en día el ziping es un factor que evita que las ciencias y las artes avancen a mayor velocidad pues los desvelados preferimos enterarnos de las ventajas del torso tonner y las nuevas cremas a base de baba de caracol durante nuestras largas vigilias igualmente basadas en baba de caracol. Sin embargo no todo es tan terrible, en una de esas búsquedas nocturnas me topé con un programa donde para variar se trataba el tema del conflicto pos electoral; en él un tal Ignacio Márvan nos dejó perplejos al hilar (es un decir) en menos de dos minutos una elaborada conjetura sobre la culpabilidad del ejército en el fraude electoral. La idea (también es un decir) era más o menos la siguiente. Se sabía que algunos miembros del ejército vestidos de civil estuvieron grabando video en algunos distritos, lo cual significaba que tenían una bitácora de toda la gente que entró en cada uno de los distritos electorales durante los conteos, lo que quería decir a su vez que el ejército sabía quién había cometido el fraude, y si hasta el momento no lo había revelado es porque seguramente era cómplice. Cinco segundos de silencio con sonido de grillitos de fondo. Tras la pausa el resto de los desconcertados participantes dirigió la discusión hacia caminos más lógicos y más soporíferos que agradecimos quienes teníamos deberes matutinos. El cuento anterior viene a caso en esta serie debido a que ejemplifica pulcramente las características argumentativas de los dichos de uno y otro lado en este lío político, si bien se debe reconocer la prolijees y creatividad superior del bando lopezobradorista. Veamos. Se sabía que algunos miembros del ejército vestidos de civil tomaban video en algunos distritos electorales. ¿Quién lo sabía? ¿Si estaban vestidos de civil cómo tener la certeza de su filiación militar? Omitiendo nuestras dudas anteriores, si el video se tomo en algunos de los distritos, ¿entonces cómo podrían tener una bitácora de TODOS los distritos? ¿Y si así fuera cómo identificaron a cada persona que entró? Ahora bien, tener una grabación de la gente que entra a un escenario público no permite saber necesariamente si alguien cometió alguna falta en ese momento. Aunque no se habló de una falta sino de un fraude, es decir de una acción simultanea orquestada a nivel nacional, de la cual no tenemos el menor indicio de su existencia. El punto es el siguiente, a partir de un supuesto (alguien vio a una persona con una video cámara, de hecho hubieron decenas de grabaciones en cada distrito) se generó en el aire una teoría de la constipación en la que el ejército participó en un engaño masivo. ¿Algún dato concreto, específico? ¿Alguna sede distrital en particular? Nop. Es innecesario, como es innecesario probar que un punto de luz en el cielo es una nave que viene de una galaxia lejana, donde un planeta habitado por una especie agonizante trata de salvarse viniendo a la Tierra para secuestrar humanos y hacer obscenos experimentos de hibridación, a la vez que con su super avanzada tecnología se dedican a hacer dibujitos como de escuela chafa de dibujo técnico en nuestros cultivos. Era un punto de luz. Solo eso. Carl Sagan, tan querido y tan odiado (a veces por los mismos), hablaba con gran lucidez de este tipo de argumentos como el caso del dragón en el garaje. Alguien nos dice, tengo en el garaje un dragón que hecha fuego por el hocico. Pues muéstralo, es que no le gusta la luz nos dirán. Si finalmente por la razón que sea se abre la cochera, al reclamo de no ver dicho animal por ningún lado se responde que el lagartijo es invisible. ¿Y entonces donde están las huellas en el piso? Es que vuela…¿y el fuego? Es invisible. ¿Pero debemos sentir el calor al menos. Es un fuego especial que no quema… Ahora bien el buen Sagan se cuestionaba, ¿cuál es la diferencia entre un dragón invisible, incorpóreo y flotante que escupe un fuego que no quema y un dragón inexistente? Sustituyamos dragón por fraude en la pregunta anterior y vayámonos a ver algo más inteligente antes de dormir. Digamos un informencial de una hora sobre una faja super reductiva.

Tuesday, August 22, 2006

La República en la cama

Hace unos días mientras esperaba un café, abrí un Reforma que alguien olvidara. Para mi sorpresa, lo primero que veo en la página principal son dos oraciones que meses antes junto con mi muy apreciada Ana Barahona, escribiéramos para el libro de primer año de secundaria editado por Castillo- McMillan. Se trataba de una enloquecida crítica a los temas de sexualidad, precisamente los apartados en los que colaboré. Así que dadas las circunstancias, esta entrega es un paréntesis en la serie CSI y el pejelagarto

Quiero pensar que no solo es por la tradición protestante de la que provengo, sino por la búsqueda de referencias históricas al respecto, pero mi opinión de la iglesia católica no es del todo benévola, pese a que reconozco sus grandes aportes a la cultura de occidente. Sin embargo no puedo asegurar que no sea un sesgo propio de los aprendizajes infantiles en a escuelita bíblica de vacaciones a la que me mandaban durante aquellos veranos setenteros. En todo caso me parece que la estructura vertical de la organización católica es por su propia topología proclive al autoritarismo. Desde que en Trento decidieron que la opiniones de su líder eran infalibles, hasta para los asuntos de la ciencia, las cosas no pintarían del todo bien entre quienes aspiraban a buscar cada vez mejores explicaciones del universo, y la inteligencia de la curia que intentaba encontrar la comprobación definitiva e inamovible de los dogmas en la mima naturaleza. Así que Copérnico, Galileo o Bruno entre otros, pasarían, más que las de Caín las de Abel, también a manos de sus hermanos de fe. Si bien cuando Locke y Kant pugnaron por la separación de la ciencia y la religión la mayoría de las iglesias reformadas apoyaron esta postura, e incluso impulsaron el desarrollo de algunas disciplinas, la verdad es que del lado protestante tampoco cantaban mal las rancheras. Con todo y su emancipación liderada por gente de ciencia y la imperiosa necesidad protestante de leer, en los Estados Unidos se gestó igual una tradición de fanatismo irracional. Aunque no llegaba a los excesos del papado que en 1825 consideraba que los problemas del mundo derivaban de “la confianza en la razón, el espíritu de curiosidad y un exceso de ciencia,” el recelo religioso en la América anglosajona echaba raíces, algunas de las cuales envolverían a la biología. En particular la evolución se presentó como afrenta a la interpretación de la fe que visualizaba de manera literal la creación en siete días del universo, con todo y su cereza en el pastel llamada Homo sapiens. Un poco más hacia el sur, la artillería vaticana, o más bien su franquiciatario meshica, centró sus objetivos en la actividad sexual. Y aunque yo diría que más personal que la relación de los seres humanos con Dios, solo pudiera ser el ejercicio de la sexualidad, la lucha por controlar nuestra intimidad ha sido la constate desde la época del virreinato. Por lo anterior no es para nada extraño ver los terribles y desproporcionados ataques de de algunos católicos contra los nuevos libros de texto para primero de secundaria. Aún cuando algunas lecturas de este dizque conflicto pudieran ser la existencia de fuego amigo hacia Reyes Tamez o la simplicidad de que se trata solo de otra muestra más de la ingobernabilidad imperante (sólo que del otro extremo de las ideologías), lo relevante es el intento de ingerencia de los grupos eclesiásticos en un ámbito que no les pertenece desde que esto que habitamos es una República. Así, con mayúscula. Ya será para otro texto el desmenuzar el origen del temor al cuerpo entre la versión nacional de la iglesia de Roma, pero es inevitable pensar que ante todo están en su derecho de decir, pensar y educar a sus hijos como deseen. Si el burka se impone como moda entre los afines de provida, es asunto suyo y respetable. Pero en el momento en que los embarazos en adolescentes, los abortos, el abandono escolar y el abuso de menores se vuelven generalizados como ocurre en este instante en todo el país, entonces es momento en que el Estado debe intervenir. No es solo que la constitución lo obligue a dar una educación ajena a toda fe, por el bien precisamente de toda fe, sino que se trata de un problema de salud pública y de seguridad nacional. Para mí los dichos desaprobatorios de un jerarca católico que confiesa no haber leído el texto en el que participé, me generan más gracia que indignación. Lo que me preocupa es que un grupo minoritario dentro del catolicismo, probablemente también minoritario, trate de imponernos a toda costa su visión de lo más íntimo de la vida. Tan lejos y tan cerca de los gritos desde el Zócalo capitalino que declaran enemigos del pueblo a los que piensan distinto. Se trata pues de un signo más de la intolerancia, en este caso la que campea una parte del catolicismo y que intenta destruir el derecho que inalienablemente su propio Dios concedió al Hombre, el libre albredrio.

Monday, August 07, 2006

CSI y el extraño caso del peje lagarto, I

A propósito de jueces, litigios y pruebas, en este momento además de estar frente a dos posturas ideológicas y visones del país, nos encontramos ante dos formas diferentes de analizar la realidad para tomar decisiones

Primera parte ( de tres), Medio lleno, medio vacío

Hace más de diez años, mientras el buen López Obrador se inspiraba en la exhuberancia de la naturaleza tabasqueña para escribir las loas del himno al PRI, me gustaba dar como ejemplo del uso cotidiano y práctico del escepticismo racional, la cantidad de manifestantes que podían saturar el zócalo (plaza principal) de la Ciudad de México. Me parece que como consecuencia de una primera plana que exaltaba el millón y medio de asistentes de cierto mitin en contra de algo que ahora nos parecería irrelevante y en aquel momento la salvación de la nación. Resultaba interesente cómo la mayoría de los alumnos consideraban verdadero sin cortapisas cualquier dato publicado, por el simple hecho de estarlo. Así durante las veces que el ejemplo hizo su aparición durante clase las diferentes, maneras de calcular daban resultados distintos, sin embargo ninguno se acercaba a la desorbitante cifra del millón y medio. Tal vez se pregunten qué demonios hacíamos usando el tiempo de una clase de ciencias hablando de una de tantas marchas que forman parte del folclor de esta muy antigua, muy leal y muy asambleísta Ciudad de México. Tenía que ver precisamente con la manera en que analizamos los datos, cómo los consideramos ciertos y qué argumentos pensamos que tienen un valor mayor. Lo anterior tratando de ligarlo con diferentes aspectos de nuestra vida, incluyendo las posturas políticas. Si querer entrar en una discusión sobre las distintas maneras de acercarse a la realidad y del valor epistemológico de los variopintos tipos de discursos que encontramos a cada momento, quedaba claro que era indispensable mantener un mínimo de escepticismo y coherencia en los argumentos con que nos bombardean la mente ya sea para vendernos frituras, autos o ideas.Quizá por todo eso me resulta tan fascinante que tantos años después estemos ante el “hecho” de que la principal plaza de México haya sido colmada por casi tres millones de personas sin que nadie hubiese cargado a alguien. Y aunque aún no corren noticias al respecto, no me extrañaría que investigadores del CINVESTAV, del Fermi Lab o del Max Planck Institute estén angustiados mientras analizan el primer caso documentado que violaría aquello de que dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio.Lo más importante no es quien y qué tanto se llenó el citado espacio, si no la manera en que los asistentes y los videntes de la tele piensan qué tanto se llenó. Como el viejo cuento según el cual un frasco al tope de canicas, es capaz de recibir una buena cantidad de arena ante el asombro de los perplejos que miran la manera en que los granos se cuelan en los intersticios. Y aunque en el relato ante la pregunta de si ahora el frasco sí está lleno, un asistente vierte una chela en el frasco para demostrar que siempre hay lugar para una cervecita, en nuestro caso, tres millones de hipotéticos sujetos dejan pocas esperanzas reales a lo vendedores de cerveza. A este paso para las elecciones regionales de mitad del sexenio el ingente escenario se va llenar con seis millones de gentes. Ah si Borges viviera.